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jueves, 12 de diciembre de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO: AQUELLO QUE SOÑAMOS DE NIÑOS

(Antes que nada, me disculpo si me aparto algo del tema propuesto)



Sueños infantiles…

¿Quién no los tuvo alguna vez?...

Algunos murieron con el paso del tiempo; otros todavía están, tal vez algo desdibujados, pero siguen estando…débiles quizás, algo ocultos, pero cerca nuestro, como pegados a nuestra piel.

Están los incumplidos, los que más se desearon, los imposibles, esos que debieron haberse olvidado, y como cosa curiosa, todavía tienen vida, sobre todo en ciertos momentos, cuando renacen.

Algunas veces vemos que brota una sonrisa llena de nostalgia de nuestra parte, otras, las que duelen por no haberse cumplido, todavía lastiman.

Fueron pasando lentamente los años, aquellos primeros sueños fueron transformándose en otros, tal vez los más preciados, los juveniles: esa sucesión de deseos que brotaban de golpe, los que se alojaban siempre en un rincón de nuestro corazón, latiendo cada vez con más fuerza.

Había nacido en aquellos frescos años un sentimiento hasta entonces desconocido y sin darnos cuenta sentimos surgir algo que estaba oculto; nos preguntábamos qué era aquello que por momentos nos quitaba el sueño.

Fue cuando alguien nos habló del amor… ¡y todo cambió!

Todas aquellas fantasías juveniles por las que habíamos pasado fueron amontonándose en lejanos recuerdos que nunca murieron pero se fueron diluyendo y solamente quedó en nosotros ese nuevo sentir; nos dimos cuenta de golpe que nuestro corazón latía de forma diferente.

Ya no añorábamos tanto aquellos deseos de nuestra infancia que no se cumplieron y sin que entraran en el olvido, dejaron su lugar a otra forma de sentir la vida.

Hoy podemos hacer un resumen de todo lo pasado, aquello que se fue de apoco pero sigue vigente; lo nuevo que vino cuando nación algo, ese algo que aún está, que dejó su huella y que todavía sentimos.

Es nuestro mejor tesoro, cada momento fue único y si alguna vez sentimos alguna pena por no poder repetirlo, razonamos y terminamos comprendiendo.

Sólo nos queda seguir recordando… y siempre sonriendo.
 
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24 comentarios:

  1. Recordamos, ensoñamos, pero el sueño mejor cumplido, aquel que desvanece (que no borra) otros, es el del amor cumplido.
    Buenas reflexiones, un besito.

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  2. estoy de acuerdo con tus pensamientos, especialmente con la actitud que expresas que se debe tener sobre lo no realizado. ¡saludos Neogéminis!!

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  3. Son muchos los sueños que anidan en nuestro ser de niños y jóvenes, sin embargo, ninguno de ellos, me atrevería a decir que ni todos ellos juntos, ejercen tanta influencia en nosotros como el que provoca el despertar al amor. Si al final hemos tenido la fortuna de aprobar esa asignatura, podremos darnos por satisfechos.
    Un fuerte abrazo.

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  4. Es que de todos esos sueños, estamos hechos, cumplidos o no, hablan de nosotros, de nuestra vida, de nuestras aspiraciones, de nuestra sensibilidad.
    Y claro, que recordar con una sonrisa es la mejor manera de celebrarnos.
    Besos!
    Gaby*

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    1. Esperemos que nunca se nos borre la sonrisa!
      Saludos, Eduardo.

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  5. Creo que lo importante es segur soñando los sueños es lo que le da verdadera vida a la vida, siempre verla con ilusión

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  6. Los sueños nos ayudan a avanzar y los recuerdos siempre quedan y nos dan fuerza para continuar y disfrutar. Un abrazo

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  7. Los sueños siempre son bonitos y se tiene que luchar por cumplirlo, y si no se cumplen siempre nos quedará su recuerdo.

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  8. Al leerte fui sintiendo que todo lo que describes es tal cual nos va ocurriendo. En el proceso de vivir uno va madurando y va reemplazando sueños imposibles por realidades y lo que importa ante todo es ser felices.
    Me ha hecho reflexionar la ultima frase.
    Un beso!

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    1. Me alegra que te haya hecho reflexionar. Gracias por leerme-
      Saludos, Eduardo.

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  9. Recordarlo sonriendo, magnífico colofón. Un abrazo.

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  10. Hoy me quedo Eduardo con la frase que dices: cada momento fue único.
    Así lo siento yo, cada instante es irrepetible, por ello hay que saberlo disfrutar.
    El final perfecto, con una sonrisa.
    Un abrazo.

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    1. Que no nos falten esos momentos felices.
      Saludos, Eduardo.

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  11. Vivir, tiene mucho de andar, soñar y recordar.
    Te deseo que tu mente siempre brille así de clara.

    besos

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  12. Los recuerdos forman parte de nuestra vida y debemos luchar por mantenerlos vivos en ella. Un besote

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    1. Tengámoslos siempre en cuenta.
      Saludos, Eduardo.

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