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jueves, 12 de marzo de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: MIRADAS


Hay momentos en la vida –pocos, muchos- cuando nos parece haber perdido la facultad de pensar o razonar.
Son “lagunas” que aparecen de improviso y que nos pueden hacer olvidar cosas a tal punto, que no podemos distinguir cuál es una o cuál es otra, es decir, no podemos definir con certeza qué es lo correcto o qué no lo es. Dudamos, todo nos parece igual, y lo que es peor, parece que las cosas hubieran perdido el valor que debieran tener.
Cuando eso se convierte en costumbre, corremos el riesgo que en nuestro futuro ya no quede ni la más remota esperanza de mejorar y nos parece que estamos cerca de abandonar todo, ganados por el cansancio, pensando en que ya nada vale.
Notamos que el tiempo va pasando y nuestra apatía ha ido creciendo, ya nos domina; ya ni nos sentimos capaces de saber valorizar lo bueno que todavía nos queda en la vida por vivir.
Por suerte, sentimos que aparece en el momento menos pensado, el remedio que necesitamos y que habíamos creído  ignorar durante tanto tiempo.
Notamos sin querer que alguien nos ha dirigido un tipo especial de mirada, que aparentemente nada dice, pero en su simpleza, y en completo silencio, expresa algo que no alcanzamos a entender, pero nos “toca” y sentimos que nos despierta y nos aparta de esa indiferencia que nos invadía.
Son momentos mágicos que pueden surgir en nuestras vidas y todo aquello que no sabíamos decir con las mejores palabras, puede transmitirse con esa mirada que lo dice todo.
Notamos que hablamos cuando miramos y mirando, decimos todo lo oculto que callamos.

Entonces nos sentimos vivos otra vez.

Autor: Eduardo


Más miradas, en lo de Matices

20 comentarios:

  1. Muy bonito relato...

    La magia que puede transmitir una mirada, el ánimo del que nos puede dotar...

    Muchos besos

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    1. Muchas gracias por tus amables palabras-
      Saludos.
      Eduardo

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  2. En muchas ocasiones se notan en tus escritos el valor que tiene la experiencia de lo mucho que has vivido. Esta creo que es una de ellas. Veo los ojos de quien ya ha visto muchas cosas pero que todavía es capaz de seguir aprendiendo cada día en lo que trasmite una nueva mirada.

    Un abrazo

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    1. Apostemos para que eso sea permanente.
      Saludos.
      Eduardo

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  3. Algunas miradas son tan especiales, son tan inspiradoras.

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  4. El lenguaje de los ojos es el mas cálido, el mas cercano, el mas sincero... Que bien lo has definido.
    Un abrazo

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  5. Me gusta mucho como has tratado el tema en el relato.
    Un saludo.

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  6. Tu escrito Eduardo, es una verdadera mirada a la vida, su transcurso y las diferentes circunstancias que nos desmotivan o nos motivan. Y entiendo claramente lo que expresas, pues identifico en mí, ese toque casi mágico que una mirada que intenta decirnos algo, es capaz de lograr.
    Besos!
    Gaby*

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    1. Muchas gracias por tus cálidas palabras.
      Saludos.
      Eduardo

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  7. Todos hemos sentido y experimentado lo que cuentas, y realmente es un instante muy placentero.
    Besos.

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  8. A mí me gusta el senderismo Eduardo. Pues bien, a veces, son tantos los caminos recorridos y el cansancio acumulado que pienso si merece la pena seguir andando caminos, pero basta un nuevo camino y la ilusión retorna. Esa ilusión renovada puede igualmente ser el fruto de una mirada que renueve las ansias de conocer y seguir disfrutando de lo que la vida es capaz de ofrecernos.
    Como siempre, un placer disfrutar de tus escritos.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tus amables palabras.
      Saludos.
      Eduardo

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  9. ¡Que verdad! Hay miradas que nos hablan, nos llegan más adentro que todas las palabras, son capaces de tocarnos esas fibras sensibles que creíamos muertas o atrofiadas, y de repente ¡resucitamos a la vida!, precioso pensamiento, me lo pondré en el cabecero de la cama para leerlo todos los días antes de dormir, me da a mí, que para ser humano, no has perdido la capacidad de los niños para entender las miradas, jejeje, miles de besosssssssssssss

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    1. Te agradezco mucho cada una de tus palabras.
      Saludos.
      Eduardo

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  10. Una mirada, la caricia del alma
    Un beso

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