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viernes, 2 de agosto de 2013

(con bastante atraso) ESTE JUEVES, UN RELATO: LA LUNA


Hace bastante tiempo ya, pudimos ver y enterarnos de algo que antes creíamos irrealizable ¡el hombre pisaba la Luna!

Creímos que ese era uno de esos sueños que se consideraban imposible, pero pudimos comprobar que era cierto, que hasta allí habíamos llegado.

Fue toda una hazaña. ¡Quién hubiera imaginado que algo así podría suceder, y sin embargo sucedió!

Pensábamos que tocar la Luna era algo así como una meta inalcanzable y era costumbre por aquellos años sentir frases como por ejemplo ¡Fulano vive en la Luna! O también ¡es más desconocido que el otro lado de la Luna! Eran frases comunes con las que se resumía lo alejado de la realidad que se ubicaba a alguna persona.

Los enamorados, en medio de sus sueños y deseos, le hablaban a esa Luna mágica creyendo que con la luz con que ella iluminaba en algunas noches, hacía posible que esos sueños de amor que mantenían en secreto guardados en su corazón, tendrían por su intermedio vida y podrían cumplirse.

Esa Luna lejana que vimos en nuestro paso por la vida, nos fue acompañando en muchos momentos cómplice que tanto decía y que ella, sin duda, comprendía, en completo silencio.
¿Quién no tuvo secretos guardados en el corazón que la Luna no supiera?

Con poco, con una pequeña cantidad de romanticismo que las personas aportaran se establecieron infinidad de sueños -difíciles o no, cumplidos o no- pero que estuvieron en nosotros  con la permanente esperanza de llegar a realizarse.

No hacían falta las palabras, sólo bastaba ese silencio.Haber sentido eso, recordarlo y sonreír un poco, ¿qué más puede pedirse?

Más relatos luneros en lo de Ma José

jueves, 25 de julio de 2013

ESTE JUEVES, UN RELATO: EL BOSQUE



Imaginemos por un momento, que nos encontramos de improviso en un bosque.
Chico, grande, no importa cómo. Simplemente, un bosque, con todo lo que encierra en su interior y que de hecho, no conocemos.
Nos preguntamos: ¿qué habrá en él?
Con la ayuda del tiempo, que irá pasando, lo sabremos, de a poco, paso a paso, minuto a minuto, y de esa forma lo iremos conociendo. Nos llevará mucho tiempo, tal vez, entender y aprender sus secretos, cómo es su interior, aún en lo más espeso y tupido que sea su follaje, y de a poco podremos hasta orientarnos y conocer y elegir el lugar que más nos convenga para planificar los pasos a seguir en un futuro incierto.
En este tipo de meditaciones que realizaremos se nos ocurre pensar en lo que puede pasarnos con nuestra vida a vivir en un futuro.
Volvemos a pensar en ese bosque desconocido que se asemeja a esta vida –la nuestra- tan incierta que no nos promete ningún tipo de seguridad.
¿Qué tenemos? –nos preguntamos- ¿Qué nos depara esta vida? ¿Alguien sabe de ese futuro? No, nadie lo sabe. Puede ser breve o no, grato o amargo, pero pensamos otra vez en ese misterioso bosque que recordamos.
Nos queda el deseo de pensar y esperar que los días venideros puedan transcurrir con la mejor y mayor paz y no nos sintamos prisioneros de esa maraña impenetrable que nos asusta.
Sólo pedimos que ese mañana que soñamos sea todo lo grato que pueda ser.

Más relatos, en lo de Judith

miércoles, 17 de julio de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO: EL POZO DE LOS DESEOS



Según se comenta, hay en algún lugar del mundo, un sitio donde va todo aquel que tiene un deseo que pedir pero allí van también todos los que están dispuestos a dar algo de sí. Se produce así un verdadero intercambio que casi siempre se equilibra.
Se le conoce -así, simplemente- como el Pozo de los Deseos.
De acuerdo a lo que cuentan, es enorme, y es imposible calcular la capacidad que tiene para guardar tanto.
Por mucho tiempo que pase nunca está colmado, siempre por una “magia especial” queda un lugar vacío, disponible para un nuevo deseo que aparezca de improviso.
Si se observa bien, se puede apreciar que a ese Pozo famoso concurren dos tipos de personas, los que siempre piden algo para sí, y los que tratan de dejar algo de lo bueno que tienen para que puedan pedir los demás.
El desfile es incesante pero últimamente pasa algo curioso. Los que piden algo bueno pero a la vez son generosos, son pocos, en cambio los que piden algo sin dejar nada, son la mayoría.
Notamos entonces que lo bueno que allí se acumula disminuye cada vez más y se corre el peligro que desaparezca.
Nos preguntamos ¿por qué razón la gente no lo advierte? no toma conciencia del peligro que se corre cuando solamente se quita y no se aporta.
Llegará un momento en que podremos ver lo que quedó de aquel intercambio ideal.
Si nadie fue aportando eso bueno que se acumulaba si la gente no devuelve con generosidad, llegará un momento en que todo aquello bueno que contenía el Pozo se acabará para siempre. ¿Me pregunto cuándo será?

Más relatos, en lo de San

jueves, 11 de julio de 2013

ESTE JUEVES, UN RELATO: HISTORIAS DETRÁS DE LAS PINCELADAS

Muchachas al piano - Renoir

Es sabido que nuestro tiempo de vivir habrá de llevarnos por senderos diversos que de momento, son desconocidos. Cuando nacemos, traemos con nosotros un destino ignorado que vamos conociendo de apoco a medida que crecemos.
Los días al transcurrir, van sucediéndose uno tras otro en miles de situaciones diversas, gratas tal vez, o quizás tristes por momentos, que conoceremos cuando se vayan `presentando, ya que nadie puede saber de antemano ese futuro que habrá de llegar –si llega-
Es un camino largo para recorrer que por momentos nos producirán una forma de cansancio que nos habrá de acompañar en los malos momentos. También habrá otros –gratos, por suerte- y en nuestro diario vivir aprenderemos a equilibrar todas las situaciones que se presenten y de esa forma iremos razonando y distinguiendo, mejorando nuestro desempeño para poder valorizar lo que tenemos a diario. Y entre tantas experiencias nos encontraremos, de improviso –quizás- con alguna obra de arte que nos deslumbre. Yo pude ver, en este caso, algo que dejó en mí su sello especial, una pintura famosa de Renoir –Muchachas al piano- y sentí de golpe, al verlo, una emoción intensa.
Encontré en ella una pintura sencilla, suave, tierna, pero tan expresiva que transmite a quien al mira –al menos a mí- cierta paz que resulta la viva muestra de la inocencia en las vidas de estos personajes, la gracia natural de quienes, con calma, tratan de estudiar y comprender tal o cual tema o situación difícil. Sin estridencias, muestra, define y nos lleva a disfrutar con serenidad tanto el ambiente como los personajes.  Si alguien me preguntara qué le falta, diría que el sonido musical…que no se escucha, pero está. Sólo eso.

Más historias y pinceladas, aquí.

jueves, 4 de julio de 2013

ESTE JUEVES, UN RELATO: INDEPENDENCIA PERSONAL


Es muy común escuchar opiniones que obedecen exclusivamente a intereses mezquinos.
-“si me conviene tal o cual cosa, opino a favor”- ese es el comentario de muchos.
Lamentablemente notamos cómo se ha ido incorporando esa manera de actuar buscando arrastrarnos hacia la enorme caravana con que la mayoría se maneja o se inspira. Los grandes ideales no existen, y vemos que las ideas que circulan obedecen a pobres pensamientos de gente que no razona por sí sola, sino que sólo copia lo que hacen o dicen los demás.
No se piensa que cada uno tiene el derecho de opinar y elegir. Se vive creyendo que la independencia personal, es un error y se supone que siempre hay un riesgo al manifestar una idea distinta, creyendo que la razón está donde la mayoría decide.
Y no es así. No nos damos cuenta que la verdad no está en la estridencia de quien quiere imponerla por la fuerza, ignorando que muchas veces puede estar en el más leve de los murmullos.
La independencia de pensamientos que toda persona tiene por derecho, debe ser defendida, apelando a educar con respeto para que nadie pueda sentirse ofendido o molesto porque su punto de vista sea distinto que el de la mayoría.

Aprobar algo sin saber por qué, sólo porque los otros así lo creen, es un error. Disentir con los demás y buscar que comprendan nuestro punto de vista no debe ser considerado un pecado. Nuestro pensamiento nos pertenece y nadie puede pretender que lo cambiemos sólo porque nos lo ordenan.


Más textos independentistas, en lo de Leonor

jueves, 27 de junio de 2013

ESTE JUEVES, UN RELATO: El candidato

 

Muchas veces en nuestra vida, nos vemos obligados a buscar a tal o cual persona que tenga la capacidad que creemos necesaria para desempeñar determinadas funciones.
Comenzamos por asegurarnos bien qué es lo que necesitamos, es decir, buscamos tener la certeza de lo que requerimos. No tenemos que omitir ningún detalle, ni debemos exagerar en la valorización que hagamos para poder seleccionar sin equivocarnos.
Ese es uno de los pasos más difíciles a seguir. Entonces surge una primera lista con candidatos, en quienes depositamos nuestras esperanzas para arribar al mejor de los resultados. De pronto comienzan las dudas, independientemente del largo de la lista, empezamos a preguntarnos a quién seleccionamos entre todos aquellos “aptos conocidos”.
Ese tipo de razonamiento lo usamos cuando somos nosotros a quien le corresponde elegir, pero en esta vida que vivimos, los demás -los otros- también, con los mismos derechos que los nuestros para elegir, son quienes, a su vez, deciden si merecemos -llegado el caso- ser candidatos.
Y nos preguntamos ¿tenemos las mismas condiciones que buscamos en los demás? ¿es muy exagerado lo que pedimos? ¿cómo nos vemos? ¿cómo somos en realidad?...y llega el momento de la verdad. Comienzan las dudas y siguen las interrogaciones: ¿por qué dudo de mí? ¿Estoy tan inseguro de mis cualidades?
Buscamos a veces algunos atenuantes, no creemos tener “virtudes” que estaban “escondidas” y algunas fallas que creíamos ya superadas, siguen estando.
Debiéramos actual al revés: estar seguro de cómo somos, mejorar lo que podamos en nuestra forma de comportarnos y optar sin tapujos por quien en realidad precisamos.

Entonces tendríamos todo el derecho del mundo de llevar adelante la selección sin compromisos.

Más relatos jueveros, en lo de Juliano el apóstata

jueves, 6 de junio de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO: LEYENDAS URBANAS (o casi!)

(no será una leyenda urbana...pero se parece!)


En uno de los tantos momentos en que volvemos a encontrarnos en lugares conocidos, sentimos que sin quererlo, comienzan a revivir en nosotros, recuerdos que suponíamos olvidados, pero aunque estuvieron adormecidos en nuestra mente por mucho tiempo, nunca fueron olvidados.
Hay cosas que nunca mueren, están intactas, y notamos que de pronto, surgen con total nitidez en forma completa, nada queda en el olvido y todo vuelve a ser otra vez como si realmente fuera la primera vez.
Basta a veces, caminar unos pasos por tal o cual lugar y comienza otra vez el desfile interminable de viejas anécdotas, y todo vuelve, y pensamos ¡aquí estuve!...mi escuela, mis libros, mis cuadernos, mis compañeros, esos que estaban y hoy no están… los que no están pero aún los veo y siento junto a mí.
Me veo otra vez, en la misma calle que me vio correr detrás de una pelota esquiva para alcanzarla y ser su dueño, manejándola a voluntad y de a poco todo eso se fue yendo y ya aparecen en mí otros recuerdos, en un mágico cambio, momentos de aquellos sueños imposibles, de ilusiones, ya miraba cosas nuevas, y elegía con la alegría de esos años juveniles.
Nunca podré olvidarme de un grupo de amigos a los que yo, de muy joven, enseñé a bailar. Yo, a su vez, había aprendido estando en edad escolar, a bailar diversos ritmos, porque acompañaba a mis hermanas –mayores que yo- cuando ellas iban a los bailes. Cuando me llegó la época de ir a los bailes a mí, fui el maestro de todos esos amigos. Yo les enseñé todos los pasos, y conmigo aprendieron. Todos tuvieron esa iniciación cuando debutaron.
Recuerdo el miedo que cada uno tenía, y como compensación, también sentí la emoción que ellos sintieron al bailar su primera pieza, y eso no se borró nunca.
Aquellas lecciones dadas casi en secreto, quedaron como una leyenda de nuestra juventud que seguramente ellos habrán repetido a sus nietos como yo la cuento ahora.
Fueron momentos idos que pasaron en mi vida que no se olvidan y que siguen siempre junto a mí.

Quisiera que nunca se pierda nada de eso, que siempre estén presentes aunque estén muy guardados. Triste sería que de todo aquello, no quedara nada.

Más leyendas urbanas en lo de Judith