
Hace bastante tiempo
ya, pudimos ver y enterarnos de algo que antes creíamos irrealizable ¡el hombre
pisaba la Luna!
Creímos que ese era
uno de esos sueños que se consideraban imposible, pero pudimos comprobar que era
cierto, que hasta allí habíamos llegado.
Fue toda una hazaña. ¡Quién
hubiera imaginado que algo así podría suceder, y sin embargo sucedió!
Pensábamos que tocar
la Luna era algo así como una meta inalcanzable y era costumbre por aquellos
años sentir frases como por ejemplo ¡Fulano vive en la Luna! O también ¡es más
desconocido que el otro lado de la Luna! Eran frases comunes con las que se
resumía lo alejado de la realidad que se ubicaba a alguna persona.
Los enamorados, en
medio de sus sueños y deseos, le hablaban a esa Luna mágica creyendo que con la
luz con que ella iluminaba en algunas noches, hacía posible que esos sueños de
amor que mantenían en secreto guardados en su corazón, tendrían por su
intermedio vida y podrían cumplirse.
Esa Luna lejana que vimos
en nuestro paso por la vida, nos fue acompañando en muchos momentos cómplice
que tanto decía y que ella, sin duda, comprendía, en completo silencio.
¿Quién no tuvo
secretos guardados en el corazón que la Luna no supiera?
Con poco, con una pequeña
cantidad de romanticismo que las personas aportaran se establecieron infinidad
de sueños -difíciles o no, cumplidos o no- pero que estuvieron en nosotros con la permanente esperanza de llegar a realizarse.
No hacían falta las
palabras, sólo bastaba ese silencio.Haber sentido eso,
recordarlo y sonreír un poco, ¿qué más puede pedirse?
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