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jueves, 13 de febrero de 2014

ESTE JUEVES, UN RELATO: El amor




Me preguntaron una vez:
-¿Cuándo es más intenso el amor que sentimos? ¿Cuando lo damos sin que sea pedido o el otro, el que llevamos escondido debajo de la piel, porque nadie lo vino a buscar y está sano y puro aún?-
Terrible dilema, amigo…
Empecemos por el primer caso. Nació, ¿cuándo? No importa. Nació, está; lo sentimos en cada latido de nuestro corazón, sin saber la razón por la que existe.
Vivimos quizás preguntándonos el por qué y las respuestas no aparecen. Conocemos sí, su intensidad, está junto a nosotros como una sombra misteriosa que nos acompaña y muchas veces en lugar de sentir la enorme alegría que eso significa, sentimos algo así como una especie de dolor, cuando no es correspondido.
Y está el otro sentimento. Lo llevamos guardado en nuestro corazón en secreto y en silencio. Enfermo de pena y de tristeza porque se siente solo, esperando ese otro imposible que debiera estar pero que lamentablemente no está.
Tal vez sea el que más duela. Su soledad lastima. Su esperanza y deseo nunca se hacen realidad y se vive entonces con la inútil espera por sentirlos aparecer pero todo termina en una queja silenciosa que tiene apenas la consistencia de un suspiro, breve, pero lastima.
Llega entonces el momento de la pregunta, el momento del balance final y la respuesta que tiene que llegar no llega y otra vez dudamos.

¿Cuál es el verdadero amor? Y seguimos esperando poder responder, mientras deseamos vivamente que ese sentimiento nunca se aleje de nosotros  y que aunque lo extrañemos siempre su recuerdo nos acompañe y nunca nos falte esa luz de esperanza tan necesaria.


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18 comentarios:

  1. Has echado a volar una serie de preguntas, de difícil respuesta, ya tengo en qué entretenerme el día de hoy.

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    1. Esperemos que encuentres las respuestas.
      saludos.
      Eduardo-

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  2. Somos tan particulares... seguramente cuanto más se nos niega, más no empeñamos, pero eso no alcanza a responder la pregunta.
    Planteos interesantes y respuestas inconclusas: la vida misma Eduardo, siempre al alcance de tus letras.

    besos y gracias por acompañar la propuesta

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    1. Ha sido un gusto, como siempre, poder participar.
      Un abrazo.
      Eduardo.

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  3. Muchas preguntas para el que ha tenido la suerte de conocer un solo y definitivo amor, que viene durando más de 60 años.
    Un abrazo.

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    1. Sobran las palabras entonces.
      Saludos.
      Eduardo.

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  4. Yo no se que respuesta será la acertada, pero desde luego si que se, lo que es sentirlo y eso ya es mucho.
    Besos Eduardo.

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  5. Hermosas palabras, y esa pregunta que es difícil de responder. Por suerte he amado con toda mi alma, sé lo que es el amor, y puedo decirte que no sé como comienza, pero sí puedo decirte que es imposible lograr que se vaya.
    Un abrazo.

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    1. Hay que agradecer haber conocido ese "premio"
      Saludos, Eduardo.

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  6. En cuestiones de amor, las respuestas -en mi caso- son difíciles de hallar.
    He amado con intensidad... y también me ha quedado el recuerdo de ese amor como un tatuaje vívido y bello. Solo que ya pasado, no he podido reavivar esa llama, y digamos, que es un sentimiento que tengo en estado latente en mi corazón. Claro, que haberlo vivido, ya compensa.
    Besos!
    Gaby*

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    1. que esa llama no se apague nunca.
      Saludos.
      Eduardo.

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  7. Tienes razón en establecer esa distinción. Supongo que el ideal es que ambos amores coincidan y supongo que eso, al 100 %, es una quimera. Un abrazo.

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    1. No hay que perder la esperanza.
      Saludos.
      Eduardo.

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  8. Pienso Eduardo que lo verdaderamente valioso no es si repartimos o amor o si estamos dispuestos aunque nadie venga a recibirlo ni demandarlo. Lo valioso para mí es la capacidad de amar, esa que nos hace mirar a los demás con una actitud de desprendimiento, de generosidad, de dar aunque no constituya un intercambio, aunque dando, no recibamos. Esa capacidad de amar es la que tiene algo de valor.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Y por esa capacidad luchar y vivir...
      Un abrazo.
      Eduardo.

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