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miércoles, 26 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Mirada retrospectiva




Sucede a veces cuando sin querer, o queriendo, echamos una mirada al ayer que hemos vivido, podemos recordar cosas y detalles que creímos olvidados y en forma inexplicable, surgen de nuevo, como si volvieran a tener vida otra vez.
Son recuerdos que brotan de improviso, algunos gratos, alegres, risueños y también otros -muchos o pocos- que no merecerían ser revividos pero, a nuestro pesar, nos siguen acompañando permanentemente.
Muchas veces quisiéramos -de poder elegir- que alguno de ellos, los mejores, los buenos, se quedaran para siempre junto a nosotros de manera que nunca nos faltase esa sonrisa nostálgica que ha pesar del tiempo que pasó, nunca se borró y se quedó junto a  todo aquello hermoso que hubo, que ya no está y que tanto añoramos.
En esa mirada retrospectiva que hacemos, notamos que hay dos grupos de recuerdo: unos, con ciertos momentos -los malos- que no debieran estar presentes y aún están- y el otro, el bueno, ese que debiera aferrarse a nuestra piel para siempre, ese que se fue, ese mismo que pasó de largo para nunca más volver.
Por todo eso, HOY, o mejor dicho AHORA es que tenemos que tratar de disfrutar -por corto que sea- de ese AHORA para vivir lo que nos queda olvidándonos de todo lo bueno que pudo ser y no lo fue y con el pensamiento y el deseo de todo lo bueno que pueda venir si ese mañana llega.
HOY -AHORA- es lo que vale.
Lo otro, lo que quedó atrás ya fue y terminó.
Alguien dijo alguna vez:
AHORA. MAÑANA ES LA MENTIRA PIADOSA CON QUE SE ENGAÑAN LAS ALMAS MORIBUNDAS.
Es una gran verdad.
AHORA -HOY- es el momento ideal para empezar.
Manos a la obra. 

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miércoles, 19 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES, UN RELATO: TEATRO, MÁSCARAS Y APARIENCIAS



En toda función de teatro, donde se interpretan distintos tipos de obra, con el lógico deseo de que todo se desarrolle en forma correcta, hay un sinnúmero de detalles que se deben tener en cuenta para el buen entendimiento de la obra a interpretar.
Todo se estudia, se prueba, se analiza: las luces, la lectura del texto, el vestuario, de forma que el público asistente determine si fue correcto o no el espectáculo ofrecido.
Eso, en una obra de teatro, en al vida real, hay otro tipo de representación escénica, con máscaras y apariencias pero con sólo un protagonista; es alguno de nosotros, uno sólo, nadie más ...y comienza la función.
No hacen falta luces, ni decorados, ni nada más. Estamos en el escenario solos, nuestra actuación –la que mostramos- es personal.
Tenemos muchas máscaras para usar según el papel a desempeñar, según haga falta en la comedia de esa vida falsa que vivimos. Pero por suerte, conseguimos despertar de ese sueño equivocado, nos damos cuenta que hay otra forma de vivir, más simple, sin engaños, sin máscaras, sin maquillaje y sin la necesidad de aparentar cosas irreales y equivocadas ante los demás.
Debemos ser nosotros, como somos, con un solo fin, llegar a merecer el aplauso verdadero de la gente que nos rodean, testigos fieles y directos de nuestro comportamiento. Dejemos de lado para siempre las máscaras, las falsas apariencias y toda actuación teatral.
¡Así debemos vivir!
¡Como debe ser!
De otra forma es un engaño.


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miércoles, 12 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: "Ojo por ojo"



Lamentablemente nos ha tocado vivir momentos muy difíciles donde nuestra tolerancia y paciencia, más la falta de respeto hacia nuestro prójimo ha hecho posible, como cosa común y corriente, el actuar con decisiones tomadas a la ligera, que nada solucionan, y los problemas que debían ser aclarados, siguen sin resolver.
Esa forma indebida de razonar con ciertos argumentos sin consistencia, sólo ha servido para que en nuestras decisiones prevalezca siempre la ira y hasta se llega a devolver odio por odio cuando -llegado el caso- en la primer palabra que escuchamos, nos parece que hay una ofensa escondida y devolvemos “golpe por golpe” aunque nadie nos haya pegado.
Cuando escuchamos decir “si te golpean en una mejilla, pon la otra” en forma repentina brota de nuestra parte un tipo de “rechazo” que no debiéramos tener nunca y decimos cosas que no debieran decir ni pensarse.
Llega un momento en que la más pequeña frase o palabra de consuelo pareciera no tener valor, y una caricia de nuestra mano puede llegar a ser considerada un gesto en desuso, que no nos permite demostrar que sabemos y queremos perdonar si nos ofenden.
Así, con ese tipo de creencia, no se puede ni se debe seguir viviendo.
¡Así, no, “ojo por ojo, diente por diente”!
No, no y no.
Ni ahora, ni mañana, ni nunca.


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miércoles, 5 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES, UN RELATO: RELACIONES (250 palabras)

* Si bien la consigna era comenzar con una frase determinada, me tomé la libertad de utilizarla no como inicio, sino destacada dentro del relato.



Muchas veces no nos damos cuenta de la soledad en que vivimos y llegamos a creer, equivocadamente, que la vida es solamente una sucesión de horas y días que van pasando a nuestro lado y nada dicen,
Son períodos vacíos que atravesamos y que sin darnos cuenta se van amontonando ante nuestra total indiferencia.
Son esos momentos huecos que no dejan huellas ni recuerdos, nada nos sirve, nada vale, y los días en que creemos vivir, son tan grises que lastiman.
Todo se abandona, en nada se cree, todo nos parece igual; es un muestrario de tristezas, de apatía…
Nada nos despierta el más mínimo interés y hasta llegamos a lo peor, cuando sentimos que estamos perdiendo la fe y falta poco para hundirnos en un total abandono, en todo: sentimientos, pensamientos, que nos pueden ayudar en un futuro, aunque lejano.
Hasta llegamos a sostener que el amor no existe, que es una cosa absurda y que todo es mentira.
Pero afortunadamente, algo sucede en forma inesperada, que hasta nos hace desconfiar, creyendo que es apenas una fantasía, algo irreal.
Pero después de tantas dudas y desconfianzas, aparece algo así como un milagro que nos permite ver que todo ha cambiado.
Yo pude comprobar, de golpe QUE DESDE EL MISMO INSTANTE EN QUE TE VI, SENTÍ QUE ME HABÍA ENAMORADO.
Ahora sonrío, ahora soy otro, no necesito más.
¡Te encontré! -así de simple-
Ahora soy otro.
Ahora sonrío.
Ahora lo sé y puedo decirlo a gritos ¡ya no estoy solo! Ahora somos dos.





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miércoles, 22 de agosto de 2012

ESTE JUEVES, UN RELATO: Fotografía inspiradora



Hay veces, que un simple pocillo vacío de café que quedó frente a nosotros, aún en su silencio, es quien sabe más y mejor de todo lo nuestro, lo que pasó y que aún está vigente en nuestra mente.
Sin quererlo, la nostalgia que nos trae muchos momentos agradables vividos y que ya no están, se agrupan junto a nosotros y reviven cosas que nos pasaron -una y otra vez- nunca mueren…y nos acompañan en silencio.
Son ráfagas de momentos que quedaron atrás que -aunque lejanas- tan cerca las sentimos, que no se pueden olvidar.
Ese pocillo -el que nos acompaña- es el testigo fiel que sabe completamente de nuestras cavilaciones, sueños, fracasos y desengaños que quedaron grabados en ese ayer que siempre llevaremos a cuestas y en secreto.
Y pensamos, una vida resumida en un ayer que no volverá y que nunca morirá. Y preguntamos ¿puede guardar tanto un pocillo vacío de café?


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jueves, 16 de agosto de 2012

ESTE JUEVES, UN RELATO: El calor



Hay un ingrediente especial en nuestras vidas que nos habrá de acompañar por siempre en nuestro paso por este mundo.
Es el calor de los afectos que sentiremos a nuestro lado, según los méritos que hayamos logrado, es el calor que recibimos de los demás.
Es un tipo de calor especial, el que valoramos como más importante en nuestro trayecto y si los que están viviendo a nuestro lado nos consideraran inmerecedores de recibirlo, nos sentiríamos muy dolidos.
A veces, es tan intensa esta forma de sentir que nos quita tiempo –el necesario- para medir ese otro calor, el otro, el ausente, que es tan poco importante -según creemos- que pensamos equivocadamente que su valor es ínfimo y lo destinamos al olvido. Se trata del calor que poco damos, o aún más, el que no damos a nadie por egoísmo.
Nos encontramos entonces con dos tipos distintos de actitudes, que si las pudiéramos pesar en una balanza imaginaria, nos encontraríamos con que quizás uno de los dos platillos pesa mucho más que el otro, o de hecho… hay uno que pesa menos.
¿Cuál es uno y cuál es el otro?
Si tuviéramos que entregar al final de nuestras vidas esos dos platillos, notaríamos efectivamente  la diferencia de peso que hay entre ellos.
Puede que el  afecto hacia los demás sea muy pobre, que todo lo bueno que ofrecimos al otro tuvo poca consistencia, entonces nos daríamos cuenta de todo lo correcto que debimos hacer y no hicimos.
El calor de ese afecto que debió estar en nuestras manos, no existió. En lugar de una caricia, golpeamos, y la palabra que debió ser consuelo y ayuda, ofendió.
Por eso, cuando llegue el momento de aclarar qué tipo de calor predominó en nosotros, deberíamos dejar en lo posible que nuestro corazón nos diga su verdad.
El timón está en nuestras manos. Esas mismas manos que alguna vez golpearon cuando debieron acariciar, así como también estuvieron ausentes de amor las palabras que nunca dijimos.
Por eso, para vivir, necesitamos definir una ruta y nos corresponde a nosotros elegir el sentido…y a nadie más.
Empecemos ahora, mañana puede ser tarde.



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martes, 7 de agosto de 2012

CARTA 11

Quiero confesarte en esta simple hoja de papel lo que me acompaña en secreto desde hace mucho tiempo, lo que siento, cuando estoy frente a ti.
es tanto lo que siento, que sería capaz de estar minutos y minutos dejando que mis palabras fluyan solas y te lleguen, pero hay algo que me frena y no me animo, como otras tantas veces pasó, y de nuevo el papel otra vez queda en blanco.
Lo más curioso es que, con dos palabras, solamente dos, te puedo decir lo que tengo que decirte sin necesidad de buscar frases y más palabras.
Con dos, solamente basta.
Hoy, una vez más, voy a tratar de decirte mi secreto sin omitir nada ¡ escribiéndote!
Lo que siempre me negó la voz para decírtelo, por miedo a tu rechazo, buscaré de decírtelo en unas pocas líneas, pero, como me pasa siempre, busco palabras y frases que no encuentro.
Me pregunto por qué razón creo que mientras más escribo, más grande será lo que siento y comprendo que no es así.
Te quiero decir en dos palabras, solamente en dos, lo que hasta hoy nunca pude decirte, pero como siempre, pensaba en romper el papel que estaba escribiendo, y sin darme cuenta, vi de golpe que ya había escrito esas dos palabras sin haberlo notado.
Habían nacido en mi corazón, me acompañaban hacían mucho y yo no lo sabía, pero quedaron escritas para siempre.
Yo estoy en ellas, hablándote sin hablar y diciéndote todo lo que nunca pude.
Cuando hay tanto que decir, hay veces que dos palabras bastan...
Búscalas, encuéntralas, están en esta hoja de papel. Léelas y guárdalas para siempre.