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viernes, 10 de abril de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: EL JARDÍN



Hay momentos en nuestras vidas que acuden a nuestra memoria recuerdos de lo que fue nuestro ayer, registros pasados que nunca se han borrado y que siguen estando vivos a pesar del paso de los años.

Esos registros, buenos o ingratos, tienen el poder de hacernos retroceder en el tiempo y según sea la oportunidad, solemos buscar que sean los buenos los que nos conduzcan en ese viaje. 

Con los otros, intentamos que el olvido los lleve muy lejos, con el deseo de que nunca más consigan retornar a nuestra memoria.

Cuando es así y conseguimos que sean los gratos recuerdos los que nos guíen, tenemos la impresión de arribar a un “jardín imaginario”.

Ese jardín, en el que en muchas ocasiones nos sentimos bien acompañados, está tan bien cuidado en nuestro pensamiento, que no hay flor que no esté en él.

Nos hemos acostumbrado tanto a disfrutarlo y mantenerlo limpio y cuidado que dudamos que pueda existir otro que se le parezca en belleza o lo supere.

Podríamos hacer una lista perfectamente detalle enumerando todas sus virtudes, pero comprendemos de antemano que la lista sería tan larga que dejaría de tener sentido. Nos preguntamos si sería útil tener inventariados las fechas y los detalles de cada una de los recuerdos allí sembrados y llegamos a la conclusión que el hecho de mantenerlos vivos junto a nosotros es lo que verdaderamente importa.

Como en todo jardín, para mantenerlo a salvo, hay que regarlo, limpiarlo. Buscando que no nos invadan ciertas “malezas”, esas que tanto abundan y que, tal como sabemos de sobra, son capaces de arruinar aún el mejor jardín si el descuido o el abandono nos supera.

Si tenemos la suerte de tener en la memoria un jardín como ese, está en nosotros la responsabilidad de preservarlo para poder seguir disfrutándolo. Debemos cuidarlo, desmalezarlo, atenderlo, y mantenerlo bajo riego constante. Eso hace maravillas.

Autor: Eduardo

(Dedicado a todos los jueveros, principalmente a los que en estos días tendrán la fortuna de reunirse en Aranjuez)


Más jardines, en lo Alfredo

jueves, 2 de abril de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: MUNDO DE SENSACIONES

Este jueves la temática propuesta por Cass es bastante amplia, por lo que cada quien podrá interpretarla según su propio criterio.



Los que transitamos por este mundo y en esa marcha estamos desde hace muchos inviernos, nos parece estar sumergidos en un permanente limbo de transformaciones; al ver los distintos cambios de costumbres, modas y avances tecnológicos, sentimos como si cada vez estuviéramos en un nuevo mundo, lleno de situaciones cambiantes que modifican sustancialmente nuestra vida.

Es decir, los cambios constantes de situaciones, pensamientos y costumbres, nos han llevado a veces, sin querer, a un cambio de mentalidad tan profundo que nos sentimos obligados a seguir con la corriente aún a riesgo de cambiar nuestras creencias.

A diferencia de otros tiempos, ahora los cambios son permanentes y profundos. Nos parece que a cada instante, estamos modificando la forma de pensar, a tal punto que sentimos que corren riesgo de alterarse los valores con los que generamos nuestros pensamientos y nuestros actos.

Seguimos sintiendo que lo correcto y honesto sigue siendo nuestro ideal, pero nos sentimos rodeados de formas, pensamientos y costumbres que nos pueden hacer dudar de nuestro proceder. Pero aun cuando nuestra forma de ser y analizar la vida que vivimos se sigue manejando con aquellos puros ideales con que fuimos educados, sentimos como que estuviésemos ubicados en un lugar equivocado.

Pero afortunadamente la estabilidad de nuestra base es sólida, los fundamentos de lo que nos enseñaron sigue invariable, sin cambios; nos deja la sensación de que estamos viviendo en la forma correcta como corresponde, a pesar de tantos cambios que notamos en los demás, como si la vida fuese es para vivirla sin trascendencia, tal como les convenga o venga en ganas en el momento.

Nos toca a nosotros elegir la forma en que tomamos los cambios propios del mundo sin que eso destruya muestras profundas convicciones.


Autor del texto: Eduardo


viernes, 20 de marzo de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: A través de la ventana



¿Cuántas veces nos habremos colocado frente a una ventana para observar lo que sucede afuera?
Si nos hubiéramos tomado la molestia de anotar todo lo que alcanzamos a ver, la lista sería interminable y sorprendente, y lo que es más, mucho de lo visto y escrito podría espantarnos.

Pero también habría que reconocer que allí afuera hay mucho de bueno y que en gran medida eso mismo es lo que nos permite aprender y superarnos, por poco que sea. Aún lo mínimo, si es bueno, enseña.

Pero sucede que, al hacernos ciertas preguntas, no siempre encontramos la valentía para contestarlas:
¿Qué suelen ver los demás cuando nos miran a través de esa misma ventana?
¿Nos verán como realmente somos?
¿Qué interpretarán al observarnos? ¿Encontrarán todo en orden?

Cuando nosotros miramos hacia el mundo, enseguida pensamos que habría muchas cosas para cambiar en él, pero tal vez “nos olvidamos” que los demás también practican el mismo derecho de observarnos y opinar.

Es entonces que quizás optamos por la negación y decidimos cerrar la ventana para no ver aquello que nos resulta ingrato del mundo exterior. Se nos ocurre que es una forma simple de eliminar lo que nos molesta, aun comprendiendo que de esa manera los demás tampoco nos verán y que terminaremos encerrados.

Si lo pensáramos bien, llegaríamos a la conclusión que fundamentalmente somos nosotros quienes deberíamos hacer algunos cambios, definiendo con sinceridad quién somos y cómo somos, para luego sí llegar al equilibrio, aprendiendo a dejar abierta la ventana con total tranquilidad, sin estar pendiente obsesivamente de lo que los demás hacen o dicen, o si se acercan a su vez para evaluarnos.

Que quede abierta para tener la posibilidad de airearnos y comunicarnos, no para juzgar o exhibirnos. 


Autor: Eduardo

Más ventanas, en lo de Gaby

jueves, 12 de marzo de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: MIRADAS


Hay momentos en la vida –pocos, muchos- cuando nos parece haber perdido la facultad de pensar o razonar.
Son “lagunas” que aparecen de improviso y que nos pueden hacer olvidar cosas a tal punto, que no podemos distinguir cuál es una o cuál es otra, es decir, no podemos definir con certeza qué es lo correcto o qué no lo es. Dudamos, todo nos parece igual, y lo que es peor, parece que las cosas hubieran perdido el valor que debieran tener.
Cuando eso se convierte en costumbre, corremos el riesgo que en nuestro futuro ya no quede ni la más remota esperanza de mejorar y nos parece que estamos cerca de abandonar todo, ganados por el cansancio, pensando en que ya nada vale.
Notamos que el tiempo va pasando y nuestra apatía ha ido creciendo, ya nos domina; ya ni nos sentimos capaces de saber valorizar lo bueno que todavía nos queda en la vida por vivir.
Por suerte, sentimos que aparece en el momento menos pensado, el remedio que necesitamos y que habíamos creído  ignorar durante tanto tiempo.
Notamos sin querer que alguien nos ha dirigido un tipo especial de mirada, que aparentemente nada dice, pero en su simpleza, y en completo silencio, expresa algo que no alcanzamos a entender, pero nos “toca” y sentimos que nos despierta y nos aparta de esa indiferencia que nos invadía.
Son momentos mágicos que pueden surgir en nuestras vidas y todo aquello que no sabíamos decir con las mejores palabras, puede transmitirse con esa mirada que lo dice todo.
Notamos que hablamos cuando miramos y mirando, decimos todo lo oculto que callamos.

Entonces nos sentimos vivos otra vez.

Autor: Eduardo


Más miradas, en lo de Matices

jueves, 5 de marzo de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: TEMA SORPRESA

Hoy nos conduce Dorotea


MI VIDA EN CINCUENTA PALABRAS

Recuerdo haber leído:
“Si hemos de pasar por este mundo una sola vez, conviene recordarlo, ya que no lo volveremos a hacer”
Entonces, ama, vive y aprende, AHORA
Trata de hacerlo en forma tal que aquellos que reían cuando al nacer tú llorabas, lloren cuando al morir tú sonrías.

Recuérdalo.

Autor: Eduardo

jueves, 26 de febrero de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO



Esta semana Juan Carlos nos propone inspirarnos en un tema musical para ambientar nuestro relato. Este es mi aporte:


Recuerdo que una vez, hace mucho, me pareció sentir a lo lejos que una orquesta ejecutaba un tango.

No sé cuántos tangos habré escuchado en la vida… fueron tantos, que, enumerarlos costaría mucho trabajo. Sólo sé que aprendí a tararearlos, a recordar sus letras, sus melodías, en fin, todo. La lista sería enorme, pero no sé por qué razón, sentí que aquel que estaba escuchando a lo lejos provocaba en mí una sensación extraña, como si retrocediera el tiempo.

Ese tango, el de la historia, se llama Caminito.

Al escucharlo me pareció sentir como si alguien regresara del ayer. Era yo mismo, pero no el actual, sino aquel lejano que fui alguna vez, reviviendo y retornando desde aquellos tiempos que se fueron.

Logré  sentir que misteriosamente todo lo pasado volvía a tener vigencia, detalle por detalle, sitio por sitio, y sin poder explicarlo, me pareció que todo lo lejano que había quedado atrás, volvía a tomar vida con aquella música y formaba nuevamente parte de mí, como antes.

Sentí que el “yo” que era, dejaba de serlo y volvía a ser aquel que antes había sido, reviviendo con nitidez todo lo que había quedado atrás, en una mágica sucesión de recuerdos que creía olvidados, pero volvían otra vez a ser.

Entre tantas vivencias, en ese mágico desfile, me sentí nuevamente en aquel primer baile, cuando con cierta timidez me acerqué para invitar a quien había elegido como mi compañera para bailarlo y recordé también la emoción que sentí al ver que mi invitación fue aceptada. La timidez se fue yendo de a poco, pero aún me acompañan toda la mezcla de sensaciones que sentí al compás de aquella melodía.


Caminito. Sólo me basta escucharlo para sentir que todo vuelve otra vez a ser como fue.


Autor del texto: Eduardo




jueves, 12 de febrero de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO, LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Esta semana conduce Alberto



LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Sucede, que en algún momento de nuestras vidas, aparecen –sin saber por qué- cosas, hechos, momentos, que estaban adormecidos en nuestra mente y también en nuestro corazón, sin darnos cuenta.

Son “cosas” que pueden parecer simples, pero por el contrario, no lo son ni lo fueron en ningún momento.

Están aún latentes, a veces pueden aparecer de golpe, otras veces notamos que siguen estando a nuestro lado, como sombras: no sabemos desde cuándo, pero siguen estando, de todas formas, colores e intensidades.

Todo está registrado en ellas; tema por tema, nada se escapa y cuando recordamos lo grato – o no- que fueron, notamos un desfile interminable de situaciones, algunas que por conveniencia quisiéramos cambiar, pero notamos que no puede ser. Ya es tarde.

Desearíamos que nunca hubieran existido.

Están guardadas cuidadosamente en un lugar especial: lo llamaremos “la máquina del tiempo”. Y cuando llegue el momento de hacer un inventario y balance de nosotros mismos, no nos podemos engañar.

Lo blanco es blanco y lo negro es negro.

No hay tiempo para un retoque que pueda cambiar todo o mejorarlo. Ya pasó- ya fue.

¿qué nos queda entonces? ¿pensar en un futuro -si llega- y empezar a trabajar en ello? Tenemos entonces que aprovechar que ya conocemos los dos colores –el blanco y el negro- para que cuando en ese mañana que soñamos, en esa “máquina del tiempo” y quede registrado nuestro paso por el mundo, hallamos sabido elegir el “color” correcto; y entonces podremos sonreír tranquilos y notaremos que en nuestro interior brotará una palabra que dirá todo lo que resume lo que fue nuestro camino recorrido: Gracias.


Autor del texto: Eduardo