
Si pudiera dejar escrito un mensaje dentro de una
botella, con la esperanza de que alguien la encontrara, trataría que en ese
mensaje estuviera resumido todo mi sentir, sin omisiones de ningún tipo, y
pondría en ello todo mi sentimiento y mi verdad.
Haría todo lo posible para que lo escrito fuera lo más
completo posible, para que todo aquel que pudiera leerlo, sacara conclusiones,
verdades y enseñanzas, para que lo ayudaran a comprender lo importante que es
la vida cuando se la vive en forma correcta, tal como debe ser vivida.
Pero en el caso de que esa lista fuera tan completa,
tendría el problema de que el tamaño de esa botella debiera ser tan enorme que
anticipadamente sabría comprender que sería algo imposible.
No me quedaría entonces, otro recurso que reducir la
lista de los deseos que quisiera que se cumplan y desde ya lo daría por
descartado, por cuanto todo estaría incompleto y de esa forma, de nada serviría.
¿y qué hacer entonces?
Pienso que en el mundo habría una botella vacía
siempre flotando y viajando en la espera de que no falte alguien que a
encuentre, le quite la tapa y sienta todo lo que en ella está guardado, aunque
no se vea.
Después desearía colocando la tapa otra vez, para que
siga su viaje por todos los mares del mundo, con la esperanza que nunca falte
alguien dispuesto a encontrarla y pueda leer las palabras que sin verse,
esperan ser leídas.
Por momentos me parece una fantasía, pero aún así,
creo que sería peor pensar que no puede ser posible.
Sólo queda encontrar una botella vacía…
Lo demás, su contenido, el mensaje a transmitir, ya
está, sólo queda taparla, buscar el agua de un río o del mar, reunirlos con el
ferviente deseo de que nunca se pierda y que no falte una mano que la encuentre
y sepa interpretar todo lo que hay dentro de ella.
No quisiera nada más.
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