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jueves, 5 de junio de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: ASUNTO LABORAL




*este texto se corresponde con cierta experiencia personal que me tocó vivir.

Existen en este mundo en que vivimos, una serie interminable de reglamentos que especifican las obligaciones que debe cumplir todo aquel que por una situación “x” depende del acatamiento de los deberes que previamente, se supone, fueron debidamente aclarados.
Es un compromiso que contraen las dos partes intervinientes, cada uno dando conformidad a las funciones a realizar.
Se da por aceptado que los deberes que se le impongan a quien deberá hacer el trabajo acordado, éste dará conformidad para cumplir con lo pactado, por escrito, si es necesario.
Para evitar situaciones enojosas se lo conoce como un contrato laboral y quienes deben realizarlo se debieren ajustar a lo allí establecido.
Pero sucede algunas veces –muchas- que quien ordena el cumplimiento del compromiso a contraer, es común que omita o se olvide de las obligaciones que a su vez le corresponde cumplir.
Y nace entonces la pregunta ¿las obligaciones contraídas, sólo corresponden cumplirlas por una de las partes o deben ser cumplidas al pie de la letra por ambas?
No es raro ver que a veces –o muchas- en lugar de un acuerdo mutuo, una de las partes hace caso omiso de lo prometido.
Cuando quien debe cumplir con el trabajo que está obligado a hacer, no lo hace, automáticamente recibe el correspondiente “reproche” con todo lo que puede acarrear.
En esos casos, la medida aplicada es correcta pero hay veces –algunas o muchas- que quien redacta los reglamentos del trabajo a realizar, por alguna razón “se olvida” de mantenerse en la línea que corresponde y no cumple como debe lo acordado previamente.

Y surgen las preguntas ¿las obligaciones a cumplir, se pueden modificar a cada momento según convenga? Si alguien lo sabe, quiera que me explique cómo debe ser.


Más textos sobre el trabajo, en lo de Brisa de Venus

jueves, 22 de mayo de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: PERDIDOS EN LA NOCHE

Este jueves conduce Cecy y aporta la imagen Gaby. Gracias a ambas.



PERDIDOS EN LA NOCHE

Sin darnos cuenta, a veces aparecen en nuestras vidas, de golpe, momentos en los cuales creemos que no nos llega esa lucidez que siempre nos acompañó; son momentos desagradables; donde creemos ver que todo es oscuro, impreciso y hasta desconocido.
Creemos que deambulamos en nuestro diario andar: todo se va borrando: no sentimos nada, nos acompaña un silencio desconocido, que nada dice, pero que tanto daño hace. Estamos en medio de la noche, perdidos, solos, a oscuras e indefensos. Nos preguntamos ¿cómo nace en nosotros esa rara sensación que no nos permite pensar ni razonar, pero que tanto duele?
Sólo sabemos que nada sabemos, nos sentimos abandonados en medio de una duda que suponemos nunca se irá. Y así van pasando los minutos, lentos, eternos, vacíos.
Pero otra vez sin saber cómo, creemos ver a lo lejos algo así como una pequeña luz, muy tenue, que trae consigo una esperanza de que volverá aquella claridad que creíamos olvidada. Pudimos comprobar que aquellos momentos en que nos sentimos “perdidos en la noche” ya no nos impresionan, se van yendo. La claridad vuelve, la razón vuelve a estar presente: sólo queda el recuerdo de esa mala experiencia que pasó.
¿Quién no sintió eso alguna vez? ¿Quién no lo vivió?
Pero afortunadamente todo pasó y se fue, y cuando nos preguntamos extrañados el por qué notamos que el remedio fue muy simple, el olvido, que borra todo lo malo, y la sonrisa, que anula y destierra la pena, sea la que sea.


¿Para qué más?

jueves, 8 de mayo de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: ROMANCES AMBIENTADOS




Hay amores que nunca mueren…

Muchos de ellos, solo nacieron y su duración fue tan breve…y con tan poca consistencia, que se perdieron con el paso del tiempo, y terminaron en el olvido.
No debemos llamarlos “amores”…no lo merecieron, y si alguna vez nos pareció que lo eran, apenas fue una ilusión, apenas un destello de lo que creímos que podían ser y no fueron.

Hubo otros que creímos que los habíamos descubierto, creyendo que eran de verdad, pero su vida duró también tan poco, que comprendimos que una vez más nos habíamos equivocado y notamos que se fueron con la misma rapidez con que vinieron.

Puede que haya habido muchos o pocos, pero hubo uno ¡¡ese!! que nunca se fue pero tiene aún la fuerza de aquella primera vez, hace tiempo, pero que todavía está intacto, completo, que aparece de golpe otra vez, cuando menos lo esperamos, ese que creímos muerto, pero que todavía está tan latente que lastima.

Y comienzan las preguntas ¿por qué sigue estando? ¿por qué no se fue? Y comprendemos en medio de la pena que si el olvido lo hubiese alejado de nuestro pensamiento, nuestra vida hubiera sido tan vacía que no merecía haber sido vivida.

Nos preguntamos, ahora ¿qué sería vivir sin esos recuerdos?¿se irían los viejos dolores? ¿brotarían otros? ¿o seguiríamos notando la falta de ese amor que ya no está pero que sigue estando tan vivo como estuvo? ¿qué preferimos?





La música que se escucha es la Sinfonía Patética de Tchaikovsky, adaggio lamentoso


Más relatos, aquí

jueves, 24 de abril de 2014

RECORDANDO


Fue hace mucho tiempo…

¿cuánto? No interesa ¡fue…y quedó en eso…! ¡fue!

Recuerdo haberte escrito unas líneas tiempo atrás; no sé si te llegaron.

Hoy no sé por qué, siento una enorme necesidad de repetirlas, y como aquella vez, quiero volver  a escribirlas, tratando que pueda decir todo aquello que sentía entonces.

¡Siempre te recuerdo! No puedo olvidar, ni queriendo.

Hay muchos pensamientos en mí y necesito detenerme en ellos para ordenarlos un poco. Siento que se agrupan en la forma de un ramo de cosas tan hermosas como fueron y quiero ubicarme justo en el comienzo y allí me dejo ir, para que empiece todo, en orden, recordando.

Me pregunto: ¿volver a vivirlo otra vez? ¡no!

Hay cosas tan especiales que no tendrían que suceder nunca en la vida ni siquiera la primera vez, para que nada las lastime y quisiéramos, a veces, que todo lo hermoso, todo lo grato, debiera quedarse en ilusión, no tener vida nunca para que no tenga fin y nada le haga daño.

Me pregunto: ¿acaso no es mejor recordar siempre lo que se vivió que volver a vivir lo que siempre se recuerda?

Yo prefiero recordar, sé que la intensidad de un recuerdo, como el que me acompaña desde entonces, es lo que marca la grandeza de un momento que pasó, lejano, pero que aún hoy, después de tanto tiempo ¡no puede olvidarse!

Hay cosas que nunca mueren, no merecen morir, se pegan a uno y se llevan consigo como clavadas aunque duelan, como yo te llevo en mis recuerdos.

Siento que todo fue un sueño interminable, pero que quedó en eso, un sueño más, lejano, que duele, pero sigue estando.

Me parece verte como una paloma blanca comiendo de mi mano, toda mansa, así fuiste, así te sigo viendo, aunque ya no estés, y quedo con el brazo extendido, con mis manos vacías, esa que te daba de comer, solo, triste y recordando.

Hoy todavía sigo soñando lo que no pudo ser y seguiré repitiéndome por mucho tiempo que pase ¡siempre te recordaré, no podré olvidarte, ni queriendo! El tiempo seguirá pasando, pero hay cosas que quedaron pegadas en mi piel, sólo yo sé la razón.

Si pudiera arrancarlas de mí, lo haría, pero no puedo, siempre las seguiré sintiendo.

viernes, 11 de abril de 2014

ESTE JUEVES -YA VIERNES- UN RELATO ¡Qué arte, mi arma!

(me disculpo por el retraso en subir este texto, distintas circunstancias hicieron que no pudiera hacerlo el mismo jueves)



A veces, cuando notamos que algún tipo de trabajo  hecho por alguien nos deslumbra, sin pensarlo brota en nosotros una frase simple, sencilla… ¡qué arte, mi alma!

Notamos de repente que quedan muchas cosas en este mundo en el que estamos, capaces de despertar en nuestros corazones algo que quizás estaba adormecido. Pequeñas cosas que habíamos dejado de ver o escuchar y que de repente se hacen notar, como un catálogo maravilloso que nos permite comprobar que todavía hay cosas dignas de ser valoradas y admiradas. Cosas aún capaces de sorprendernos.

Y ese arte que tanto nos llama la atención resulta estar vigente, nos revive recuerdos idos y nos demuestra que el tiempo no ha sido capaz de disminuir lo que pudimos sentir entonces. Todo lo contrario, nos parece que se agranda nuestro criterio de apreciación de esa belleza que nos conmueve, crece en nuestro interior los sentimientos que renacen.

Nos alegra comprobar que todavía perduran en nuestros corazones esas emociones que jamás nos abandonaron, nos alegra saber que está intacto el placer del disfrute, que afortunadamente seguimos sabiendo valorar las cosas bellas.



La apreciación del arte nos revitaliza. Su ausencia sería lastimosa; su presencia, nuestro mayor capital.


Más relatos en lo de Matices

miércoles, 19 de marzo de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: Los sonidos del otoño


Yo he pasado por ese maravilloso período primaveral llamado juventud y lamentablemente –hoy lo sé- sin darme cuenta, veo que ya pasó y duró muy poco. Fue tan breve que ni tuve tiempo, o no supe, valorarlo como debía ser.

Lo siento, lo sé, lo lamento, pero de nada sirve. Se fue. Y sin darme cuenta noté de su ausencia cuando ya era tarde; de aquello sólo quedan, recuerdos.

Aquel color juvenil que era tan intenso se fue apagando y ese fuego que entonces sentía hoy es apenas una pequeña “tibieza”; sólo queda un triste sabor amargo.

Hoy he podido notar de golpe, que aquellas hojas –las que fueron verdes y lozanas, llenas de vida, tienen con el paso del tiempo, ese tono amarillento que el otoño deja y en ese andar, sin saber la razón, de golpe me parece ver otra vez todo aquello que no está. Lo que se fue.

Y así he podido escuchar en silencio, ese “sonido tan propio que tiene el otoño” que tanto dice, que tanta nostalgia me produce.

Ese ayer, no se repetirá y lo que pueda suceder en ese mañana incierto que desconozco, si lo alcanzo a sentir, no lo sé.

Nos queda sólo el hoy.


¡Y es tan breve!


Más relatos de los sonidos del Otoño y de la Primavera en lo de Juliano

jueves, 6 de marzo de 2014

ESTE JUEVES, UN RELATO: MASCOTAS

Acepción utilizada de mascota: Persona, animal o cosa a los cuales se atribuyen virtudes para alejar desdichas o atraer la buena suerte.



Todo aquel que necesita algo que lograr, en determinados momentos en la vida, piensa que sobre todas las cosas, aparte de capacidad, necesita cierta dosis de suerte que lo acompañe hasta lograr que sus deseos se cumplan.

En muchos casos, se consigue el éxito deseado, luego de un estudio minucioso del camino elegido, siguiendo al pie de la letra –el que cree que corresponde- previo evaluación de las situaciones que puedan presentarse, y así poder resolverlas paso a paso.

Otras veces, sin esa planificación previa, puede que con un golpe de suerte que aparezca de improviso, consiga llegar al objetivo deseado.

También sucede que muchas personas consiguen lo que anhelan con poco esfuerzo y en un plazo –corto o largo- ve que los resultados favorables esperados aparecen.

Pero hay veces, que en esos momentos difíciles en que hay que resolver los problemas, los resultados favorables no se ven y lo que podría resolver la situación no aparece.

Hay quienes creen que todo podría solucionarse recurriendo a cierto tipo de “mascotas” creyendo que todo podría resolverse en forma mágica pero es un error pensar en eso- los resultados favorables se obtienen con el esfuerzo y voluntad que cada uno de nosotros ponga de su parte, aunque nos cueste mucho llegar a la meta soñada.

En “pedazos”, sin fuerza, pero con esa satisfacción que se siente cuando llegando al final aún con lágrimas y dolores se puede decir, llegué, sin ningún tipo de “mascotas”.


Lo ideal es poder decir fui yo, pude, y si alguien llegara a preguntarme qué quiere decir “mascota” simplemente le diría no sé de qué se trata.


Más relatos sobre mascotas, en lo de Charo