EL TÚNEL
Sentimos que a veces, sin
saber, nos encontramos encerrados en algo así como un túnel; no sabemos por
qué, pero no nos importa, seguimos adelante, aprendiendo mucho o poco en cada
paso que damos. Todo a ciegas. No tenemos idea de dónde estamos ni a dónde
vamos, pero seguimos. Comenzamos de a poco a adaptarnos.
La oscuridad donde nos
encontramos no nos permite ver; de a poco vamos aprendiendo cuál es el camino
correcto y cuál no; no podemos averiguar mucho, pero seguimos avanzando; a veces el camino nos parece largo, da a lugar
a errores y tropiezos, algunas veces con éxito, otras no, pero seguimos…con la
esperanza de encontrar una salida.
Pero nos preguntamos:
¿queremos realmente llegar a ese final que tiene el túnel, por propia voluntad,
o preferimos seguir para siempre luchando con él, hoy, contra todo lo que se
presenta?
En la vida, aprendemos que
todo tiene un comienzo, se trata de una lucha interminable y no nos ocupamos de
saber si habrá un final, cercano o lejano, pero que sabemos, está.
Nos encontramos con que no
tenemos oportunidad de elegir ni de dar nuestra opinión. Nadie nos preguntó si
queríamos tener una vida, simplemente, nos fue dada, y con ella aprendimos –o no-
a vivir.
Hoy podemos ver donde
estamos, aún rodeados de la oscuridad y del misterio de lo desconocido, al
final del túnel al que habremos de llegar, no sabemos si está cerca o lejos. Se
me ocurre que lo ideal es hacer lo más grato posible el AHORA en que estamos,
tal vez necesitemos un retoque y si nos queda tiempo, corregirlo y mejorarlo.
Pienso que la felicidad que
nos pueda acompañar en estos momentos, vale mucho más que la duda de no saber
lo que ignoramos.
Vamos a pasar por este
mundo una sola vez, hagamos ahora todo lo mejor que podamos, pues no volveremos
a transitar por aquí. No debe ser tan difícil.
Más escritos sobre túneles, en lo de Charo







