Seguidores

miércoles, 14 de enero de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO, "Escritura creativa"

Este jueves Ma José nos propone varios puntos de inspiración para desarrollar nuestra escritura creativa. A partir de allí, elijo una de las primeras frases y me lanzo a escribir:


La chica de las pecas tuvo un presentimiento.

No pudo saber el porqué, pero de golpe se sintió frente a su hermana -a quien tanto temía-, esa misma hermana, que con su soberbia habitual había conseguido anular todas sus virtudes, quitándole toda ocasión de que pudiera demostrar todo el poder que en sí poseía.

Había dejado de lado momentáneamente las penas que tanto la habían lastimado y que con tanta anticipación adivinaba o presentía.

Está frente a ella, sin miedos, había perdido aquél viejo temor que tanto la dominaba; se sentía que de golpe -aquella otra- la de los miedos eternos ya no existía.

Y sin saber el porqué, sintió de golpe unas fuerzas enormes para rebelarse y atreverse a decir y enfrentar lo que tantas veces por cobardía ocultaba.

Era otra, ya podía sostener esa mirada que sentía de desprecio de esa hermana que tanto dolor le había causado.

Sentía que por fin ya podía enfrentar  a esa hermana que amparándose en esa soberbia que la distinguía podía sentir al fin - sentir y saber- que aquella pesadilla había llegado a su final y como quien adivina el futuro supo que ese temor fue el causante de tantas ofensas que tanto la lastimaron.

Hoy siente que es otra, ya puede mirar de frente sin temores; aquél miedo que siempre tenía, ya no está; su semblante es otro, hasta el color de su piel parecía haber cambiado; todo lo que ocultaba su valor, ya se fue y aquél semblante surcado por algunas pecas que la afeaban, ya se fue.

Hoy es otra.


Autor: Eduardo

viernes, 2 de enero de 2015

ESTE JUEVES (DEMORADO) UN RELATO: Ese oscuro objeto del deseo




Sabemos que como en todo camino, hay un punto de partida y un punto de llegada.


Desde ese comienzo, ese camino a recorrer, está compuesto por todo lo misterioso que nuestra imaginación nos permita suponer; nadie puede saber de antemano como habrá de ser por mucho que lo pensemos.


Ese camino puede tener infinidad de formas; nuestra mente puede ir seleccionando un sinnúmero de situaciones que vamos eligiendo a medida que ese tipo de “sueño” avanza y va tomando forma, aunque vemos que nos va llevando mucho más tiempo que el que habíamos supuesto.


Llega un momento en que “descubrimos” que lo que tanto soñamos, en lugar de acercarse más a nosotros -a la inversa- sentimos que sin saber el porqué, lo vemos alejarse y lo que creíamos que podía ser el sueño imaginado, por el contrario terminaba siendo una sucesión de cosas y detalles que en lugar de darle esa forma que queríamos, terminaba por desdibujarse y el resultado, aparte del fracaso que era en sí, nos dejó un sabor amargo que no se va y nos acompañará por siempre.


Llegan entonces momentos en que nos sentimos cansados de buscar, y bajamos los brazos ante la impotencia de no lograr lo que tanto se quiso.


Sentimos que todo se derrumba y creemos llegar a ese olvido que tanto necesitaríamos, pero por el contrario, vemos que en lugar de alejarse de nuestro pensamiento, por el contrario, lo que tanto nos lastima, sigue con la misma vigencia de aquella primera vez.


Nos encontramos al final del camino con las manos vacías y las ilusiones muertas; ya no queda nada de lo que tanto soñamos y sentimos unas ganas tremendas de abandonar todo, borrar de nuestra mente todo, pero en el último instante solo podemos decir, sin saber cómo, que una voz interior nos pide a gritos casi con desesperación unas pocas palabras que tanto nos dicen:


“Deseo, no te vayas nunca de mi lado. No me dejes; quiero sentirte junto a mí, acompañándome”


Más relatos, en lo de Charo

viernes, 19 de diciembre de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: AMISTAD ESPECIAL


Entre tantas cosas que quisiéramos conseguir en nuestro diario  vivir, hay una que resulta ser de las más difíciles de encontrar, de esas que más se buscan, a veces con éxito, a veces -o muchas- sin ella; el poder encontrarla de por sí, es tarea harto difícil.

Si esa búsqueda no nos da el resultado que necesitamos y que tanto valor tiene nos permite comprobar -lamentablemente- que su ausencia nos deprime. Sentimos que algo nos falta.

La lista de “eso” que tanto buscamos puede llegar a ser enorme. Para poder conseguirlo, muchas veces, no nos alcanza el tiempo para justificar cuál es la necesidad de tenerlo y cuánto nos duele cuando no podemos conseguirlo.

Nos encontramos en la vida buscando con avidez fortuna, suerte, bienestar, salud, etc. La lista podría seguir infinitamente, pero a pesar de ello, nos cuesta ser los dueños de ese “algo” que suponemos es fácil tenerlo, pero que tanto cuesta conseguir.

Si se nos preguntara que definiéramos eso que tanto valoramos y buscamos, bastarían unas pocas palabras - muy pocas- pero que tanto dicen para sintetizarlo.
Serían qué es para nosotros qué es una amistad especial. Podemos resumirla con rapidez y total seguridad:

“quien tiene un amigo, sabe y siente lo que es ser uno mismo con la piel del otro”

Conseguirlo y sentirlo a nuestro lado en todo momento, nos llena de alegría y satisfacción, es entonces que nos damos cuenta que ya no estamos solos. Ya somos dos. Y con eso basta ¿para qué más?


Más relatos sobre amistades, en lo de San

jueves, 4 de diciembre de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO, CARTAS

El tema que nos proponen esta semana desde el Daily viene a propósito con el nombre de este blog.



Si tuviera que recordar todas aquellas cartas que no fueron enviadas cuando debí haberlo hecho, serían tantas, que podría decir por ejemplo, que no habría papel suficiente para escribirlas, y las razones por las que no se enviaron fueron tantas, que aquellas palabras adecuadas para expresar todo mi sentir, no serían suficientes.

Tenía tanto para explicar que muchas veces tuve miedo de que por olvido, quizás, podría correr el riesgo de que mi memoria me fallara en mi deseo de decir tanto; lo simple o lo profundo. Todo.
Pero no lo hice, tal vez por cobardía, pensando en tu posible rechazo.

Hubiera querido decir todo lo que sentía, pero las palabras que buscaba, no las encontré. Habían muerto antes de nacer.

Todo terminó en el intento y otra vez me callé cuando no debía.

Hoy por toda compañía, solo tengo esa tristeza que creí que ya no estaba y sin embargo, sin poder comprenderlo, siento que todavía tiene vida.

El tiempo pasó –mucho- y aún sigue estando en mí aquel amor que nunca pudo ser, ese que todavía sigue callado en completo silencio, pero que tanto duele. Ese que se añora, el que lastima, ese que nunca se fue.

Alguien dijo alguna vez que la intensidad de un recuerdo es lo que marca la grandeza de un momento que pasó, pero que aún lejano, no puede olvidarse.

Hay cosas que nunca mueren, no merecen morir, se las lleva clavadas en el corazón aunque duelan.
Si me pidieran que tratara de explicar una de las tantas cosas que pude haber dicho y no dije, podría resumirlo en unas pocas palabras.

“hoy sé lo que es haber querido mucho y no haber sabido decirlo a quien tanto se quiso”
Siento que otra vez romperé como siempre, el papel que empecé a escribir.

Pasó mucho tiempo, ya es tarde, muy tarde, pero sé que siempre habrá una nueva oportunidad de escribirte. Lo siento, lo sé, y otra vez volveré a intentarlo.  


viernes, 21 de noviembre de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: OBSESIONES



Hay veces, que sentimos de improviso encontrarnos en un momento especial, donde se hace necesario razonar ante tal o cual problema que se presenta y sentimos que no estábamos preparados para afrontarlo.

Ante ese tipo de situaciones, debemos tener la calma necesaria que nos permita “apartarnos” de esos malos momentos que nos pueden poner en apuros.

Pero no siempre podemos encontrar la respuesta ideal para combatirlos, quizás por el apuro por llegar a un remedio para solucionarlo nos trabamos más en el intento.

La búsqueda desesperada por salir de ese trance, nos domina y notamos que ha nacido en nuestro pensamiento algo así como una “obsesión” que nos hace creer que nos encontramos más próximos al fracaso que al éxito.

Sentimos una necesidad incontrolable por solucionar el problema lo más rápido posible. Es cuando se hace todo más difícil.

La preocupación excesiva por encontrar lo que quisiéramos termina por lastimarnos y sólo conseguimos aumentar el mal que ya está en nosotros.

Pienso, por ejemplo, que nadie podría conseguir el amor que se busca con arrebatos de furia desmedida, ya que ese amor necesita que no se lo imponga a la fuerza.


Ese amor simplemente llegará, y aunque tarde, cuando llegue sólo bastará con que lo cuidemos con lo mejor de nuestro corazón. Tendremos la esperanza que nunca se irá de nuestro lado.


Más relatos sobre el tema en lo de Leonor

jueves, 13 de noviembre de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: SUPERSTICIONES



Sucede muchas veces en la vida, que por distintos motivos algo impensado –que por simple casualidad puede aparecer- nos toca tan profundamente que tiene toda la apariencia de ser un tema más serio, aunque no llegue a ser grave.

Puede ser algo simple, pero no sabemos por qué motivo, se adueña de nosotros de tal manera que en forma repentina, nos parece que todo se derrumba a nuestro alrededor y sentimos de golpe, sin saber por qué razón, surge algo que de la nada, va tomando la forma de un drama que termina poco a poco cambiando nuestro razonamiento.

En ese tipo de vivencia que sucede, creamos cosas que no imaginábamos  tener: miedos, fobias y es común que broten algunas formas de supersticiones que creíamos que no nos dominaban, pero nos parece que de la nada brotan o nacen sin que las deseemos. Sentimos en nosotros aparecer con fuerza un miedo desconocido que anula todo nuestra capacidad de razonar con lucidez.

Es el momento de empezar a combatir el mal que se avecina.

Debemos comenzar por el principio, con preguntas que tenemos que hacernos a nosotros mismos.

Esa mala creencia que nos domina debe ser estudiada a fondo para reconocer correctamente si es que hay alguna razón oculta que motive nuestros temores.

Es el momento que necesitamos para aclararnos si lo que motiva nuestro miedo es justificado o si resulta ser sólo algo sin consistencia, surgido de nuestras propias inseguridades.

Nos preguntamos entonces si realmente nuestro miedo tiene alguna razón válida de ser o si solamente responde a una idea equivocada que fabricamos.


Suele suceder que la solución correcta la encontramos apenas nos  replanteamos desde el inicio nuestras propias convicciones, decidiendo superar con voluntad nuestras limitaciones.  Sin tener que recurrir a cábalas o amuletos que nos sostengan.


Más relatos en Lugar de Encuentro

jueves, 6 de noviembre de 2014

MAÑANA INCIERTO


Ya es común comprobar que la forma de vivir que muchas personas tienen, está muy lejos de lo que debiera ser la ideal; de ese ideal que está muy lejos de poder concretarse, aunque transcurra mucho tiempo.

Se podría decir que el buen uso de los deberes que cada uno tiene la obligación de seguir como modelo es cosa que ha ido perdiendo valor. Todo es tomado a la ligera, como algo sin importancia y se puede notar que muchas de esas personas simplemente improvisan un determinado “cumplimiento” –según convenga- de todos los actos, acciones y pensamientos.

Lo otro, lo que antiguamente se consideraba un ejemplo a seguir, quedó en el olvido: hay personas a las cuales no les interesa cumplir con los buenos ejemplos de conducta con que fueron criados: ya no interesan, perdieron vigencia, no convienen, no convencen y se les puede definir como “la dimensión desconocida”, podría decirse, lo que se ignora y no se cumple por conveniencia.

Todo aquello que debió ser correcto quedó atrás, no interesa, no conviene, sólo vale todo aquello que puede servir, lo demás es secundario.

Hay quienes piensan “esto me sirve y me conviene, esto otro no” y lo que no ofrece ninguna ventaja, quedó atrás, así se vive hoy, sólo interesa el ahora, el mañana es secundario y el solo pensar en lo que puede pasar en un futuro ha perdido todo su valor y su interés.

Si se preguntara por ese mañana que cada uno quiere vivir, notaríamos que nadie respondería, sólo se piensa en el hoy: pero ese hoy es tan breve, que de nada vale y nada promete.
Queda poco tiempo para cambiar: mañana puede ser tarde.


Convendría empezar hoy mismo.